Una de las escenas más icónicas de Don Quijote, y que se lee por defecto en todas las escuelas, es aquella que se narra en el Capítulo VIII de la primera parte. Es una de las primeras aventuras que el caballero cervantino emprende junto a su escudero, y donde mejor se representa el choque entre realidad y fantasía que tanto caracteriza a la novela. Motivado por la fantasía caballeresca, Don Quijote cree ver unos gigantes donde no hay más que molinos de viento, y a pesar de las advertencias de Sancho Panza, arremete contra ellos. El resultado, obviamente, es que la lanza choca con una de las aspas del molino y eso le da al Quijote el porrazo de su vida, con caballo y todo. El golpe no logra que nuestro caballero loco acepte la realidad, sino que interpreta el hecho bajo la premisa fantástica de que su archienemigo, el mago Frestón, ha convertido a los supuestos gigantes en molinos de viento para amedrentarlo. O sea, la vieja confiable: un mago lo hizo.
Este choque
entre realidad y fantasía es tanto físico, como metafórico. Por eso hoy forma
parte de las representaciones más icónicas de la novela de Cervantes. El molino
de viento, así, forma parte de las imágenes que se encuentran presentes en la
cultura popular cuando se trata de Don Quijote y Sancho Panza. Me atrevería a
decir que es uno de los símbolos más reconocibles de esta historia, junto con
la figura del dúo protagonista.
Este valor
simbólico del molino de viento me llevó a una determinada escena de la primera
película de Shrek, la cual es una parodia de los cuentos clásicos y otros
tropos de la cultura escrita occidental, así como Don Quijote es una parodia de
los libros de caballerías. Como se trata de una película estrenada hace más de
veinte años, es muy probable que todos conozcan su argumento, por lo tanto,
solamente me voy a centrar en la escena que me interesa.
A diferencia
del Quijote, aquí no habrá un choque físico con el molino, el golpe es
más bien sentimental: justo cuando Shrek aceptaba la posibilidad de amar y ser
amado, esa ilusión se rompe al escuchar las palabras de Fiona. El desengaño
lleva al ogro a aceptar su realidad de ogro, comprendiendo que es inútil
abrigar esperanzas de algo distinto.
Por supuesto que también hay un malentendido, porque Shrek no sabe nada del hechizo que sufre Fiona ni de lo que ese hechizo causa en la autoestima de la princesa. Además de que podríamos abrir una discusión aparte sobre el concepto de Fiona acerca de la relación entre el verdadero amor y el matrimonio, pero no nos vamos a ocupar de eso ahora.
Entonces, el choque con la realidad en la película tiene que ver con lo sentimental y no con lo físico, y el molino de viento está presente como espacio donde transcurre la conversación que lleva al desengaño y al malentendido entre los personajes. Si bien la intención es distinta con respecto al capítulo 8 del Quijote, porque no trata de producir un efecto cómico sino más bien trágico, me parece significativa la asociación entre las dos escenas desde el plano simbólico. No sé si habrá sido un detalle casual o deliberado por parte de los productores de la película, pero teniendo en cuenta la cantidad de referencias y alusiones paródicas (directas e indirectas) a los cuentos más famosos de la cultura occidental, es muy probable que el equipo creativo haya querido incluir una alusión al Quijote a través de la figura del molino de viento, incluyéndolo en uno de los momentos más importantes del film.
Además, hay
otras analogías posibles entre Don Quijote de la Mancha y Shrek.
Por ejemplo, el rol que ejercen Sancho Panza y Burro, en particular con
respecto a esta escena: los dos conocen la verdad, y son quienes tienen la
tarea de mostrar a su compañero que están equivocados. Sancho Panza le señala
al Quijote que los gigantes son molinos, aunque el Quijote no acepta esa
realidad sino a través de su filtro fantástico. Mientras que Burro conoce la
verdad sobre Fiona y es quien le explica a Shrek que lo de aquella “bestia
desagradable y fea” lo decía por ella misma.
Nuevamente,
puede ser que lo del molino sea una casualidad, o no. Puede que los creadores
lo hayan dicho en algún lado y yo no lo vi. Aunque no sea un descubrimiento que
cambie nuestra forma de leer el Quijote o de ver Shrek, me pareció interesante
compartir este breve análisis con ustedes.
¿Conocen alguna
otra obra de literatura universal que haya sido referenciada en Shrek?




