lunes, 19 de octubre de 2026

Pegársela contra el molino: una lectura simbólica entre "Don Quijote de la Mancha" y "Shrek"

 

Una de las escenas más icónicas de Don Quijote, y que se lee por defecto en todas las escuelas, es aquella que se narra en el Capítulo VIII de la primera parte. Es una de las primeras aventuras que el caballero cervantino emprende junto a su escudero, y donde mejor se representa el choque entre realidad y fantasía que tanto caracteriza a la novela. Motivado por la fantasía caballeresca, Don Quijote cree ver unos gigantes donde no hay más que molinos de viento, y a pesar de las advertencias de Sancho Panza, arremete contra ellos. El resultado, obviamente, es que la lanza choca con una de las aspas del molino y eso le da al Quijote el porrazo de su vida, con caballo y todo. El golpe no logra que nuestro caballero loco acepte la realidad, sino que interpreta el hecho bajo la premisa fantástica de que su archienemigo, el mago Frestón, ha convertido a los supuestos gigantes en molinos de viento para amedrentarlo. O sea, la vieja confiable: un mago lo hizo.

Este choque entre realidad y fantasía es tanto físico, como metafórico. Por eso hoy forma parte de las representaciones más icónicas de la novela de Cervantes. El molino de viento, así, forma parte de las imágenes que se encuentran presentes en la cultura popular cuando se trata de Don Quijote y Sancho Panza. Me atrevería a decir que es uno de los símbolos más reconocibles de esta historia, junto con la figura del dúo protagonista.


Este valor simbólico del molino de viento me llevó a una determinada escena de la primera película de Shrek, la cual es una parodia de los cuentos clásicos y otros tropos de la cultura escrita occidental, así como Don Quijote es una parodia de los libros de caballerías. Como se trata de una película estrenada hace más de veinte años, es muy probable que todos conozcan su argumento, por lo tanto, solamente me voy a centrar en la escena que me interesa.

Resulta que en Shrek también aparece un molino de viento: al principio del viaje que emprenden el ogro y el burro en busca de Fiona, y luego, al final del mismo, antes de que sea entregada a Farquaad. El molino de viento tiene relevancia para esta escena porque es el lugar donde ocurren los hechos decisivos para el último acto del film. Primero, la revelación del secreto de Fiona, junto con todo lo que implica para ella casarse y recibir el beso del “verdadero amor”. Segundo, el desengaño de Shrek al oírla decir, desde afuera, “¿Quién podría amar a una bestia tan desagradable y fea?”, justo cuando él pensaba confesarle sus sentimientos; rematando con “la realeza y la fealdad no hacen pareja” y por eso Fiona no puede quedarse con Shrek.

A diferencia del Quijote, aquí no habrá un choque físico con el molino, el golpe es más bien sentimental: justo cuando Shrek aceptaba la posibilidad de amar y ser amado, esa ilusión se rompe al escuchar las palabras de Fiona. El desengaño lleva al ogro a aceptar su realidad de ogro, comprendiendo que es inútil abrigar esperanzas de algo distinto.


Por supuesto que también hay un malentendido, porque Shrek no sabe nada del hechizo que sufre Fiona ni de lo que ese hechizo causa en la autoestima de la princesa. Además de que podríamos abrir una discusión aparte sobre el concepto de Fiona acerca de la relación entre el verdadero amor y el matrimonio, pero no nos vamos a ocupar de eso ahora.

Entonces, el choque con la realidad en la película tiene que ver con lo sentimental y no con lo físico, y el molino de viento está presente como espacio donde transcurre la conversación que lleva al desengaño y al malentendido entre los personajes. Si bien la intención es distinta con respecto al capítulo 8 del Quijote, porque no trata de producir un efecto cómico sino más bien trágico, me parece significativa la asociación entre las dos escenas desde el plano simbólico. No sé si habrá sido un detalle casual o deliberado por parte de los productores de la película, pero teniendo en cuenta la cantidad de referencias y alusiones paródicas (directas e indirectas) a los cuentos más famosos de la cultura occidental, es muy probable que el equipo creativo haya querido incluir una alusión al Quijote a través de la figura del molino de viento, incluyéndolo en uno de los momentos más importantes del film.


Además, hay otras analogías posibles entre Don Quijote de la Mancha y Shrek. Por ejemplo, el rol que ejercen Sancho Panza y Burro, en particular con respecto a esta escena: los dos conocen la verdad, y son quienes tienen la tarea de mostrar a su compañero que están equivocados. Sancho Panza le señala al Quijote que los gigantes son molinos, aunque el Quijote no acepta esa realidad sino a través de su filtro fantástico. Mientras que Burro conoce la verdad sobre Fiona y es quien le explica a Shrek que lo de aquella “bestia desagradable y fea” lo decía por ella misma.

Nuevamente, puede ser que lo del molino sea una casualidad, o no. Puede que los creadores lo hayan dicho en algún lado y yo no lo vi. Aunque no sea un descubrimiento que cambie nuestra forma de leer el Quijote o de ver Shrek, me pareció interesante compartir este breve análisis con ustedes.

¿Conocen alguna otra obra de literatura universal que haya sido referenciada en Shrek?

domingo, 13 de septiembre de 2026

UN SPLEEN POSMODERNO - III (3)

 

Mi espíritu es libre (ilusoria libertad).

Mi mente es independiente.

Mi cuerpo es autónomo.

Mi corazón corresponde a la voluntad de mi conciencia.

Pero temo que las hormonas exacerben al deseo y que de mis entrañas despierte ese fuego que te empuja a subyugarte al deseo de otro.

No quiero el rol del ser sumiso.

Aunque sería una buena anécdota caer tan solo una vez.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Escriturados univocales - Escritura humana

 

Aurelio, arquetipo de murciélago

persuasivo,

pinchó neumático,

y persuadido de euforia

resolutiva,

quiso cambiarlo.

Pero vio, con sanguíneo

furor,

que no estaba equipado.

Eulogia, su seguidora,

estudiosa de la ecuación,

eufórica de la persuasión,

lo riñe,

como con menstruación

asintomática,

y le dice:

“Si no llegamos,

¿cómo impulsaremos

la educación

de las comunidades

neuróticas?”.

Aurelio, estudiando

el clavo enquistado

en el neumático,

desquitando

con el pie

su ira sobre él,

profiere un enunciado

algo desubicado:

“¡Qué porquería!”.

Un conocido, profesor de secundario,

auténtico enunciador

de oscuridades

y denunciador

de cuidadores

negligentes,

pasa en su auto

y se detiene para ayudarlo.

Para empezar, examina

el clavo en el neumático,

intenta quitárselo

pero cae de espaldas

en la calle.

Un arquitecto

en camioneta

logra esquivarlo

dando el esquinazo,

y le grita:

“¡Voy a denunciarlos!”.

“Anunciemos el retraso”,

propuso Eulogia,

y Aurelio aceptó

sin cuestionar.

El profesor llamó

a la grúa,

y al no conseguirla,

con su auto los remolcó.

Y Eulogia lo fue guiando

para que no se fuera

a equivocar.

Al pasar por el parquecito

del Marquesito,

este los saludó

con impetuosa opulencia,

mientras miraba el superclásico:

Surrealismo simultáneo

vs.

Muestrario resucitado.

Más allá se corta la calle

por el desfile superlativo

de pañuelitos refugiados,

renunciados y denunciados.

Por la regulación meticulosa

de oficiales insuperados

los coches perjudicados

doblan por el camino

estipulado.

Entre ellos va la grúa,

con Aurelio, Eulogia

y el profesor desvinculado.

Luego se detienen con precaución

ante la concurrencia

por la competencia

de equitación.

Y lloriquean por tal retraso

que destruirá su reputación

ante la Supervisora

de la degustación.

Aurelio, todo un gesticulador,

hace varias alusiones

al conductor,

y recurre entonces

al estimulador

paquetito de cauciones.

El chofer supeditado

baja el pie al acelerador

y aprieta la mano

sobre el volante.

Si no fuera por el hidrante

esto sería una historia

de superación.

sábado, 5 de septiembre de 2026

UN SPLEEN POSMODERNO. 2. El eslabón final de la cadena

 

Son seres simples y prácticos, de hábitos concretos y experiencias profundamente materiales.

Son seres odiados y calumniados, pero responden con igual ferocidad a quienes los señalan.

Son seres que tienen tanto un lado agresivo como un lado sentimental.

Son seres a los que a veces se les exige más de lo que saben dar.

Son seres de instintos muy básicos y de principios colectivos a pesar de la soledad que los persigue.

Pueden llegar a entenderse mejor con sus propios pares que con los distintos, con quienes comparten especie, pero no anatomía.

Yo los observo desde mi lente doble. Los mandatos sociales inculcan que ha de haber uno para mí. Se supone que en algún momento de mi vida podré domesticar al menos a uno… el suficiente tiempo como para cumplir uno de los imperativos vitales (nacer, crecer, reproducirse, morir). Luego se irá o yo lo echaré.

Pero no es tan fácil. Curiosamente, me ocurre lo mismo que a varios de esos especímenes incapaces de emparejar su realidad.

Tengo el anzuelo, aunque no la carnada perfecta. Y son seres selectivos, tanto como los otros seres con los que comparten especie, pero no anatomía.

Mientras tanto, sigo observando.

viernes, 28 de agosto de 2026

UN SPLEEN POSMODERNO - 1. Quiero escribir

 

Quiero escribir, pero tengo que ir a trabajar.

Quiero escribir, pero tengo que preparar actividades para mis cursos de secundaria.

Quiero escribir, pero tengo que corregir trabajos prácticos de mis cursos del terciario.

Quiero escribir, pero que ir a abrir mi negocio y ponerme a producir.

Quiero escribir, es viernes por la noche, pero estoy muy cansada, ya es tarde.

Quiero escribir, pero este sábado a la noche vienen visitas.

Quiero escribir, pero no puedo porque la inspiración se fue más temprano.

Quiero escribir, pero tengo que prepararme para las materias de una licenciatura que empecé por completar una trilogía de títulos.

Quiero escribir, pero necesito un tiempo propicio y una liberación mental completa.

Quiero escribir, pero también quiero salir, caminar, dibujar, ver una serie… y leer, por supuesto.

lunes, 24 de agosto de 2026

UN SPLEEN POSMODERNO - 0. Invocación

 

UN SPLEEN POSMODERNO

Pequeños poemas en prosa

…o prosa pseudopoética

 

Heidenreich, Fabiana

 

Invocación

Sombra terrible de Charles Baudelaire, voy a evocarte, para que, sacudiendo el melancólico polvo que cubre tus letras, te levantes a contemplar la vida posmoderna, y ya me dirás cuánto se parece al ocaso de tu siglo, enceguecido por el farol oscuro del progreso.

Nos separa un abismo de más de cien años, además de la brecha del talento. Aunque hacer poesía no es lo mío, hoy pretendo hacer un intento a través de esta prosa.

miércoles, 1 de julio de 2026

Escritura humana ASMR

 

Tintineo de las campanillas al abrirse la puerta. Rechinar de suela de goma sobre el piso encerado. Un “Hola” suave y femenino seguido de otro “Hola”, también femenino, pero más cansado. Los rechinidos de goma se dirigen al pasillo de los snacks, mientras cuatro uñas de acrílico tamborilean impacientes sobre el mostrador. Crujen los metalizados paquetes de papas fritas cuando las manos visitantes los tantean. La puerta del refrigerador de las bebidas suelta un resoplido cuando una mano la abre mientras la otra sostiene el paquete de papas.

De pronto las campanillas vuelven a chocar con fuerza en la entrada. Pasos pesados ingresan rápido y se detienen ante el mostrador. Un chillido corta el aire en seco. El grito ronco de un vozarrón exige el botín. Inmediato, el clink de la gaveta y unos ruidos inteligibles, como de papeles arrancados debajo de resortes.

Un leve entrechocar de botellas. Milésima de segundo, estallido de vidrios y gaseosa sobre una cabeza encapuchada. Ruido fofo de un cuerpo desplomándose al tiempo que rebota el plomo frío en la baldosa. Silencio repentino. Una respiración agitada, la otra casi muda.

Las sirenas ensordecen el barrio y lo enceguecen de rojo y azul, y también de verde. Una voz languidece en llanto mientras otra voz se defiende: “sin comentarios”.

Empecemos por acá

Bienvenid@s

  Buenos días/tardes/noches, según cuándo estén leyendo esto. Quisiera darles la bienvenida a mi pequeño y humilde blog, este diminuto aster...