domingo, 13 de septiembre de 2026

UN SPLEEN POSMODERNO - III (3)

 

Mi espíritu es libre (ilusoria libertad).

Mi mente es independiente.

Mi cuerpo es autónomo.

Mi corazón corresponde a la voluntad de mi conciencia.

Pero temo que las hormonas exacerben al deseo y que de mis entrañas despierte ese fuego que te empuja a subyugarte al deseo de otro.

No quiero el rol del ser sumiso.

Aunque sería una buena anécdota caer tan solo una vez.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Escriturados univocales - Escritura humana

 

Aurelio, arquetipo de murciélago

persuasivo,

pinchó neumático,

y persuadido de euforia

resolutiva,

quiso cambiarlo.

Pero vio, con sanguíneo

furor,

que no estaba equipado.

Eulogia, su seguidora,

estudiosa de la ecuación,

eufórica de la persuasión,

lo riñe,

como con menstruación

asintomática,

y le dice:

“Si no llegamos,

¿cómo impulsaremos

la educación

de las comunidades

neuróticas?”.

Aurelio, estudiando

el clavo enquistado

en el neumático,

desquitando

con el pie

su ira sobre él,

profiere un enunciado

algo desubicado:

“¡Qué porquería!”.

Un conocido, profesor de secundario,

auténtico enunciador

de oscuridades

y denunciador

de cuidadores

negligentes,

pasa en su auto

y se detiene para ayudarlo.

Para empezar, examina

el clavo en el neumático,

intenta quitárselo

pero cae de espaldas

en la calle.

Un arquitecto

en camioneta

logra esquivarlo

dando el esquinazo,

y le grita:

“¡Voy a denunciarlos!”.

“Anunciemos el retraso”,

propuso Eulogia,

y Aurelio aceptó

sin cuestionar.

El profesor llamó

a la grúa,

y al no conseguirla,

con su auto los remolcó.

Y Eulogia lo fue guiando

para que no se fuera

a equivocar.

Al pasar por el parquecito

del Marquesito,

este los saludó

con impetuosa opulencia,

mientras miraba el superclásico:

Surrealismo simultáneo

vs.

Muestrario resucitado.

Más allá se corta la calle

por el desfile superlativo

de pañuelitos refugiados,

renunciados y denunciados.

Por la regulación meticulosa

de oficiales insuperados

los coches perjudicados

doblan por el camino

estipulado.

Entre ellos va la grúa,

con Aurelio, Eulogia

y el profesor desvinculado.

Luego se detienen con precaución

ante la concurrencia

por la competencia

de equitación.

Y lloriquean por tal retraso

que destruirá su reputación

ante la Supervisora

de la degustación.

Aurelio, todo un gesticulador,

hace varias alusiones

al conductor,

y recurre entonces

al estimulador

paquetito de cauciones.

El chofer supeditado

baja el pie al acelerador

y aprieta la mano

sobre el volante.

Si no fuera por el hidrante

esto sería una historia

de superación.

sábado, 5 de septiembre de 2026

UN SPLEEN POSMODERNO. 2. El eslabón final de la cadena

 

Son seres simples y prácticos, de hábitos concretos y experiencias profundamente materiales.

Son seres odiados y calumniados, pero responden con igual ferocidad a quienes los señalan.

Son seres que tienen tanto un lado agresivo como un lado sentimental.

Son seres a los que a veces se les exige más de lo que saben dar.

Son seres de instintos muy básicos y de principios colectivos a pesar de la soledad que los persigue.

Pueden llegar a entenderse mejor con sus propios pares que con los distintos, con quienes comparten especie, pero no anatomía.

Yo los observo desde mi lente doble. Los mandatos sociales inculcan que ha de haber uno para mí. Se supone que en algún momento de mi vida podré domesticar al menos a uno… el suficiente tiempo como para cumplir uno de los imperativos vitales (nacer, crecer, reproducirse, morir). Luego se irá o yo lo echaré.

Pero no es tan fácil. Curiosamente, me ocurre lo mismo que a varios de esos especímenes incapaces de emparejar su realidad.

Tengo el anzuelo, aunque no la carnada perfecta. Y son seres selectivos, tanto como los otros seres con los que comparten especie, pero no anatomía.

Mientras tanto, sigo observando.

Empecemos por acá

Bienvenid@s

  Buenos días/tardes/noches, según cuándo estén leyendo esto. Quisiera darles la bienvenida a mi pequeño y humilde blog, este diminuto aster...