En este nuevo tomo de cuentos, Severino Camposanto vuelve a las andadas. Logró convencer a su amigo Renato Ortiz de que le financie otro libro porque tiene una enfermedad terminal, y encima le pide que le escriba un prólogo… pero Renato le termina redactando más bien un reclamo por las regalías del libro anterior y por las tomografías que serían la prueba de su supuesta enfermedad terminal, los cuales Severino nunca le envió. Este inicio me resultó bastante divertido, porque da cuenta de la continuidad existente entre este libro y el anterior, Los sollozos del camposanto.
El narrador
vueltero, al que no le importa gastar dos o tres párrafos para decir algo que
tranquilamente podría tomar uno, regresa con las pilas recargadas. A veces
interrumpe el hilo de la narración para intercalar observaciones sobre la
realidad y reflexiones sobre la vida o para proyectar una especie de diálogo
con el lector, como si fuera plenamente consciente de su rol como figura
discursiva y como si supiera lo que el lector está pensando mientras lee. Hay
cuentos, como aquel donde relata cómo conoció a Belén o cuando acompañó a su
amigo a la capital, en los que Severino Camposanto se fusiona con la figura del
narrador para hablar desde el yo. Tampoco faltan las sutiles
intervenciones de Renato Ortiz, ya sea en notas a pie de página, o falsificando
la respuesta de un doctor al que Severino le envió una carta en el libro
anterior.
El humor, la
ironía, el discurso de complicidad con el lector están presentes también. Las
distintas historias que se relatan aquí aluden tanto al mundo interior y
personal de este alter ego de Facundo Pistola que es Severino, como al mundo
exterior, ese que nos rodea todos los días.
No quisiera
rizar más el rizo, pero voy a cerrar recomendando ampliamente la lectura de Estoy
entre dos títulos pero no me decido por ninguno. Por cierto, ¿cuáles serían
esos otros títulos posibles para el libro? Tal vez nunca lo sepamos.
Muchísimas
gracias a Facundo Pistola y al equipo de Creativa Servicios por permitirme leer
y reseñar este libro. Hace mucho que no publicaba una reseña, pero hace unas
semanas arranqué a chambear fuerte en la escuela, y ya saben cómo es la vida de
cualquier docente. Sin embargo, tengo muchas ideas y escritos pendientes, así
que no pienso abandonar el blog como sucedió el otro año.
Esto ha sido
todo por ahora. Espero que hayan pasado un buen fin de semana. ¡Nos leemos
pronto!

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