jueves, 20 de febrero de 2025

Reseña literaria #14: "La caja vacía", de Paula Cardozo

         Desde el momento en que empecé a leer este libro, se me vinieron a la mente las Gnosiennes de Erik Satie, inundando la lectura con ese piano entre melancólico y misterioso. La premisa me atrapó desde el principio, conduciéndome hasta los vericuetos más profundos del drama de Aubrey Herbert, quien se encuentra internado en un hospital psiquiátrico tras cometer un asesinato: el de su padre, el famoso tenor Pregonas. Narrada a través de las entradas en el diario del paciente y de las entrevistas con el psiquiatra, el dr. Borowski, la historia nos muestra la búsqueda de sí mismo que emprende el protagonista, revisando su pasado para entender lo que ocurre en el presente.

No temo afirmar que es una de las mejores novelas que leí desde que empecé a escribir reseñas. El conflicto parental me parece a mí uno de los temas más potentes de la ficción, y acá está muy bien desarrollado. De un modo metafóricamente análogo a Cronos, el tenor Pregonas devora a su hijo o, más bien, lo absorbe, para que Aubrey Herbert se convierta en él y perpetúe así la fama del padre. El hijo está destinado a convertirse en el padre, gozando del mismo reconocimiento, pero a costa de perder su historia y su identidad. Y eso es lo que busca desesperadamente el joven: regresar al pasado, recuperar su pasado, retornar al niño que era antes de que cayera sobre él lo que después llamaría “la sombra de Pregonas”.

Lo que detona el desequilibrio en Aubrey Herbert es la afonía: al perder su voz, se pierde a sí mismo, o ese que su padre pretendía que fuera. Entonces se produce el quiebre, en ese momento que también es muy potente si hablamos de conflictos parentales: el asesinato, físico o simbólico, del padre. El protagonista necesita liberarse, por todos los medios, del tenor Pregonas y de su constante acecho, para ser Aubrey Herbert, para ser su propio hombre y no una continuación de su progenitor. Porque encima su madre, Samantha, murió cuando él era pequeño, y por desgracia no hubo nadie más que pudiera mediar en la relación entre padre e hijo y evitar que el tenor Pregonas moldeara al muchacho para que fuera su continuador.

La novela está cargada de metáforas y de símbolos que orbitan todo el tiempo en la narración. Uno de ellos es la caja, la caja vacía, que además de tener un significado concreto (la caja donde se guardaba el traje del tenor Pregonas, lo que representa su figura) sino también un significado metafórico en relación a cómo se siente el protagonista o cómo se ve su situación. Su cuerpo es habitado por otro, pero el habitante original no tiene historia ni identidad.

Las entrevistas con el Dr. Borowski, si bien son breves y escuetas, aportan detalles suficientes para complementar lo que paciente revela en su diario con mucha más profundidad. Así, nos deja conocer lo que fue, lo que es, lo que debió ser, lo que no debía ser. Hay mucho juego con las apariencias y con las incógnitas que van surgiendo a lo largo de todo el proceso que atraviesa Aubrey Herbert durante su internación, hasta que por fin consigue su objetivo, y entonces aguardamos un buen final, donde comience a vivir como él mismo, libre de la sombra del tenor Pregonas. Pero…

Podría decir mucho más de La caja vacía, aunque no quisiera hacer ningún spoiler y preferiría que pudieran leerla y experimentarla por su cuenta. No es muy larga, y si te gustan las novelas psicológicas, seguro te va a interesar.

Quisiera cerrar con un agradecimiento a Paula Cardozo y a Creativa por permitirme leer y reseñar este libro.

¡Nos leemos pronto!

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Empecemos por acá

Bienvenid@s

  Buenos días/tardes/noches, según cuándo estén leyendo esto. Quisiera darles la bienvenida a mi pequeño y humilde blog, este diminuto aster...